Al fin, ya era hora, se acabo la permisividad más absurda del mundo, el fumador es un enfermo, voluntario o no, pero enfermo, está enganchado a una droga que causa adicción, a una droga que causa adicción social, que causa adicción física y adicción psicológica, el fumador es un enfermo y por eso entiendo que el que no fuma tiene derecho a no ser intoxicado por el que fuma. Tiene derecho a tomarse la cañita y la tapita sin humo, a socializar sin humo, a vivir sin el humo innecesario del tabaco viciado de sustancias tóxicas y enfermizas.
Pero el fumador no entiende porque está enfermo, por eso castiga a los bares dejando de ir, porque parece ser que iba sólo a fumar, que ni la caña ni la tapita importaban, sólo el vicio y llenar de insano humo locales. Su enfermedad le hace ser egoísta y no entender que los que no fuman tienen el derecho a no soportar su humo del mismo modo que no tienen porque soportar su egoísmo, porque todos los fumadores que conozco tienen el mismo egoísmo, creen que su libertad se encuentra atacada, cuando ellos llevan años y años atacando a la de los no fumadores que no podían defenderse, tachados por los drogadictos de bordes o asociales entre las risas de sus colegas de humos.
Pues no, vosotros sois los bichos raros adictos al humo, y nadie os ha prohibido fumar, podéis hacerlo, pero en vuestras casas, o en cualquier lugar donde no molestéis a los que quieren no enfermar voluntariamente del mismo modo que vosotros habéis decidido ser enfermos voluntarios y adictos.
Por otro lado, a los bares que os defienden decirles que si los fumadores eran sus super clientes, ¿porqué les han castigado a la primera de cambio?, pues muy sencillo porque sus mejores clientes eran drogadictos cegados por el humo que no les deja ver más allá de la nariz y les convierte en los egoístas que han sido, son y serán siempre que sean adictos sin control.